Esta Sala se Abrio con la finalidad de que los usuarios puedan interactuar entre si, guardando siempre la compostura y respeto correcto hacia su semejante.
Código HTML para Copiar y Pegar
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”(Romanos 6:11)
Al continuar cada día como hermano suyo, me dirijo a ustedes con mucho amor y respeto, invitándoles a reflexionar en la bendita palabra de nuestro Dios Eterno.
Hermanos míos, estamos viviendo en un periodo muy solemne de la historia de la tierra, nunca es tiempo de pecar; siempre es peligroso continuar en la transgresión; pero en un sentido especial esto es cierto en el tiempo actual.
Estamos ahora en los mismo umbrales del mundo eterno; y nuestra relación hacia el tiempo y la eternidad es mas solemne que nunca antes, investigue cada uno su propio corazón, y ruegue que los brillantes rayos del sol de justicia disipen toda tiniebla espiritual, y limpien de toda contaminación. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos, y limpiarnos de toda maldad”, por la Fé, al margen de nuestros sentimientos; Jesús, el autor de nuestra salvación, el consumador de nuestra Fe, por su preciosa gracia, fortalecerá las facultades morales y los pecadores pueden considerarse así mismos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús”. La Fe sencilla con el amor de Cristo en el alma, une al creyente con Dios.
Es siempre seguro estar del lado del señor, no a medias, sino del todo.
En esta obra tibia, indiferente, descuidada, la que separa vuestras almas de Jesús, la fuente de vuestra fortaleza. Sea esta vuestra oración:”Quitarme todo cuanto tengo, déjame sin propiedades, sin honor mundano, sin ninguna cosa, pero que tu presencia me acompañe”, es seguro encomendar la guarda del alma a Dios, que reina sobre los cielos y la tierra.
Debe haber cabal arrepentimiento, fe en nuestro Salvador Jesucristo, vigilante cuidado, oración incesante y escudriñamiento diligente de las escrituras. Dios nos tiene por responsables de todo lo que podríamos ser sí aprovecháramos nuestros talentos… toda nuestra influencia pertenece a Dios, todo lo que adquirimos ha de ser usado para su gloria, toda propiedad que el señor no ha confiado ha de ser mantenida sobre el altar de Dios, para serle de vuelto de nuevo. Estamos decidiendo nuestro propio destino. Quiera el Señor ayudarnos a todos a ser sabios para la eternidad.

















